GATO EN EL TEJADO               

Hace tanto un tiempo
que te busco un "yo te amo",
hace un tanto yo pretendo
escuchar avaros labios,
hace un tanto que requiero
caricias tuyas, gamuza canto;
así erizadamente suave
tal tuyas blancas manos
por el lomo adormecido de algún gato.

Talvez por eso mismo,
por llamar a tus cuidados,
me hallo entristecido,
maúllo en los tejados,
me asomo a tus ventanas,
exhibo cuerpo lánguido,
como si yo fuera no la cosa,
como si yo nada nunca hago;
para ver si un poco aflojas,
si acaso escondes tus reparos,
entresacas las caderas
- cántaros de fuego inusitado -
y me miras con las lunas de tus ojos
y te acercas de una vez hasta mis pálpitos.

 


NO VAYA USTED

No vaya usted a creer
que el hígado me duele
por esa boca suya esquiva,
por esas suyas manos tan distantes,
por el filo de ese suyo “no me importa“
que rasgó las cortinas de mi casa
para que mis ojos salgan a buscarle.

No vaya usted a creer
que por esa caricia suya tan pensada,
por esa sed que usted se traga,
se pueda importunar mi vida
de gratuito y fino amante,
tan dardo en los propósitos,
tan abiertos a los dados de la noche.

No vaya usted a creer,
así, no más, que usted,
pueda importunar mi joven hígado
con esa su sonrisa alegre y clara,
con esos suyos gestos como el traje,
con esa rosa seducción,
suya flor en que se esconde.

No vaya usted a creer
que por este amor espina,
-relámpago sin noche-
guarde algún recelo,
prepare algún vinagre;
ni vaya usted a pensar
que al menos hoy, pudiera odiarle.
Derechos reservados de autor

3 comentarios:

noticias dijo...

guaaa!! me encanta el blog, siempre encuentro poemas preciosos

José Niño dijo...

Estimado Noticias:
muchas gracias por sus lecturas y por su comentario

Fray Rodolfo de Jesús Chávez Mercado O.Carm dijo...

Hola amigo, saludos.
He estado leyéndote y es de verdad un placer conocer tus letras.

Dios te bendiga y un fuerte abrazo.